Más Allá de la Vida: La Consciencia de la Propia Consciencia

evolución y consciencia

La vida más allá de la muerte ha sido un tema fascinante y enigmático a lo largo de la historia humana. Este concepto no solo despierta curiosidad, sino que también ocupa un lugar central en diversas tradiciones culturales y espirituales alrededor del mundo. La eterna pregunta sobre lo que sucede después de dejar nuestro cuerpo físico sigue inspirando debates filosóficos y científicos.

En este contexto, el experto Josep María Fericgla emerge como una figura clave para explorar estas cuestiones profundas. Su enfoque se basa en la experiencia personal y las enseñanzas de tradiciones milenarias, ofreciendo una perspectiva única sobre el destino del alma tras la muerte.

Fericgla nos invita a embarcarnos en un viaje hacia lo desconocido, ayudándonos a comprender cómo nuestra percepción de vida y muerte puede transformar nuestra existencia presente.

Este artículo se adentrará en las ideas compartidas por Fericgla, desentrañando conceptos que desafían nuestra comprensión convencional de la muerte y el más allá.

Josep María Fericgla

La muerte y su percepción

La muerte corporal se entiende tradicionalmente como el fin de la vida física, pero Josep María Fericgla ofrece una perspectiva más profunda al definirla como un cambio de percepción. Desde este punto de vista, el fallecimiento del cuerpo físico no es el fin, sino una transformación en nuestra forma de percibir y existir.

Según Fericgla, esta transformación no solo se limita a la percepción individual, sino que también tiene implicaciones en el tejido mismo del universo.

Definición desde una perspectiva energética

La muerte no significa la desaparición total; se trata de un cambio en nuestra energía vital. Según Fericgla, esta transición es simplemente un cambio drástico de percepción que requiere preparación para no perderse en el proceso.

Diferencia entre muerte física y cambio de percepción

Mientras que la muerte física es el cese de las funciones corporales, el cambio de percepción implica una evolución hacia un estado diferente. Este concepto ayuda a entender que la existencia continúa en otra forma, más allá del colapso corporal.

Influencia de tradiciones milenarias

Varias culturas antiguas han influido en nuestra comprensión actual de la muerte. Fericgla menciona cómo las enseñanzas milenarias con las que se ha formado defienden esta visión energética. Estas tradiciones aportan conocimientos valiosos sobre cómo enfrentar y comprender la transición que representa la muerte.

Tanto desde el hinduismo-budismo y la doctrina Maya, como desde las tradiciones gnósticas se propone que este mundo es solo una ilusión, y que por tanto la muerte no existe. Esta noción puede ser reconfortante para aquellos que enfrentan una pérdida o que se preguntan sobre su propia mortalidad.

La perspectiva energética de la muerte nos invita a expandir nuestra comprensión de lo que significa existir más allá del cuerpo físico. Si bien es un tema complejo y personal, explorar estas ideas puede brindarnos una mayor serenidad frente a la inevitable transición que todos enfrentaremos algún día.

La energía en los seres vivos

La noción de función energética en los seres vivos es fundamental para entender cómo se clasifica la vida según su energía. Josep María Fericgla, en su exploración de este concepto, destaca tres niveles principales:

1. Minerales

Aunque no lo percibamos fácilmente, los minerales poseen vida. Su transformación es lenta, casi imperceptible para el ojo humano, pero esencial. Actúan como fuente primaria de energía para otros seres vivos.

2. Vegetales

Los vegetales dependen de los minerales y el agua para sobrevivir. Poseen una energía más evolucionada que les permite crecer, reproducirse y responder al entorno, como buscar la luz solar.

3. Animales

A diferencia de las plantas, los animales tienen movilidad autónoma y pueden reaccionar a su entorno con un grado mayor de libertad.

El ciclo energético entre estos niveles es continuo. Los minerales alimentan a las plantas; las plantas, a su vez, son el sustento para los animales. Este ciclo no solo sustenta la vida física sino que también impulsa la evolución de la consciencia, donde cada nivel energético contribuye al desarrollo de formas superiores de percepción y consciencia.

La vida después de la vida se concibe como una continuación y expansión de estas energías y consciencias acumuladas a lo largo del ciclo vital.

Desarrollo de la consciencia humana

La creación de consciencia se posiciona como el objetivo último del ser humano. Esta meta trasciende los instintos básicos y las necesidades corporales, permitiendo un desarrollo significativo de la consciencia propia.

A diferencia de los animales, cuya percepción está intrínsecamente ligada a su cuerpo y sus instintos, los seres humanos poseen la capacidad única de reflexionar sobre su propio pensamiento.

  • Mientras que un perro puede anticipar la llegada de su dueño o buscar maneras ingeniosas para obtener una golosina, su habilidad para pensar no se extiende a cuestionar por qué actúa o piensa de cierta manera.
  • El ser humano, en cambio, puede desarrollar una consciencia que no dependa exclusivamente del cuerpo. Este proceso implica pensar sobre el propio pensamiento: preguntarse por qué se reacciona emocionalmente o conductualmente en ciertas situaciones.

Esto no es solo una diferencia evolutiva sino un camino hacia una vida más allá de la muerte, donde la consciencia desarrollada podría trascender el cuerpo físico.

Esta capacidad introspectiva se convierte en un esfuerzo significativo que define nuestro propósito existencial y nos distingue del reino animal. La consciencia humana es así un potencial latente que requiere atención y desarrollo consciente.

Vida después de la muerte

¿Qué ocurre con el alma tras la muerte? Josep María Fericgla sugiere que la vida no termina con el colapso del cuerpo físico. La muerte es vista como un cambio drástico de percepción, y este cambio requiere preparación para no perderse en el proceso.

El concepto de fusión con la consciencia colectiva se presenta como una posibilidad intrigante. Fericgla explica que si una persona ha desarrollado consciencia de su propia consciencia, esta no está ligada al cuerpo y puede sobrevivir más allá de la muerte física.

Aquellos que han trabajado en cultivar su consciencia pueden mantener su identidad más allá del cuerpo físico, integrándose en esta consciencia colectiva.

Las experiencias personales respaldan estas teorías. Fericgla narra un episodio donde un desconocido le transmitió un mensaje de un amigo fallecido, usando un estilo característico que solo su amigo podría tener. Esta experiencia refuerza su creencia en la continuidad de la identidad tras la muerte y en las comunicaciones espirituales.

Fericgla enfatiza la importancia de trabajar en nuestra consciencia como un músculo, sugiriendo que desarrollar esta capacidad puede permitirnos trascender nuestra existencia corporal y conectarnos con algo más grande.

Prácticas para Desarrollar la Consciencia

El desarrollo de la consciencia y la atención propia requiere un enfoque disciplinado y consciente. Existen métodos variados que se pueden aplicar para cultivar esta habilidad esencial:

1. Ejercicios de Atención

Centrarse en el presente, ya sea a través de la meditación o técnicas de respiración, puede ayudar a incrementar el nivel de atención personal. Estas prácticas promueven una mayor conexión con uno mismo, potenciando así el desarrollo de la consciencia.

2. Prácticas Espirituales

Diversas tradiciones espirituales como las budistas y sufis ofrecen herramientas únicas para este proceso. Los budistas, por ejemplo, enfatizan el concepto del ‘testigo’, una forma de observar la mente desde una perspectiva interna. Por otro lado, los sufis sugieren caminar un «paso por delante», lo que implica un estado continuo de autoobservación.

El control mental es crucial en esta evolución personal. No se trata solo de reaccionar a estímulos físicos o emocionales, sino de entender y gestionar estas reacciones. Este control permite al individuo trascender las limitaciones corporales, liberando su energía y atención hacia metas más elevadas.

Explorar estas prácticas no solo fomenta el crecimiento personal, sino que también prepara al individuo para experiencias trascendentales más allá del plano físico.

Testimonios y Experiencias Reales

El espiritismo ofrece una ventana intrigante hacia el misterio de la vida más allá de la muerte. A través de experiencias comunicativas con seres fallecidos, se han documentado múltiples ejemplos que desafían nuestra comprensión convencional. Un caso notable es el relato compartido por un experto, donde un mensaje proveniente de un amigo fallecido fue entregado por un completo desconocido. Este mensaje, caracterizado por el estilo y humor típicos del amigo, dejó claro que existía una conexión genuina.

Estas experiencias no solo enriquecen el debate sobre la comunicación con espíritus, sino que también impactan profundamente en nuestra percepción de la muerte. Al recibir mensajes desde «el otro lado», muchos encuentran consuelo y una renovada perspectiva sobre la continuidad de la existencia más allá del colapso físico. Tales encuentros refuerzan la idea de que la muerte puede ser simplemente un cambio en el estado perceptual, más que un final absoluto.

Viviendo Conscientemente: Un Camino hacia la Trascendencia Personal

La vida más allá de la muerte es un concepto que invita a la reflexión sobre el desarrollo personal y su influencia en nuestra percepción post-mortem. Desarrollar una consciencia de la propia consciencia se presenta como un camino hacia la trascendencia personal, permitiendo mantener una identidad más allá del plano físico.

1. Desarrollo Personal

Trabajar en nuestra consciencia es similar a fortalecer un músculo; requiere esfuerzo, voluntad y control de la atención. Este proceso no solo mejora nuestra vida presente, sino que también prepara nuestro ser para lo desconocido, manteniendo la identidad incluso después de la muerte física.

2. Vivir Conscientemente

Adoptar una vida consciente implica estar atentos a nuestras acciones y pensamientos, desarrollando una presencia mental que trasciende las necesidades corporales. Esta práctica se convierte en una preparación esencial para enfrentar el momento en que el cuerpo deja de funcionar.

Viviendo conscientes, cultivamos una conexión más profunda con nosotros mismos, allanando el camino para una existencia que supera las barreras del tiempo y del espacio físico.

Norberto V.

Una vida persiguiendo respuestas.

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